Video: Lucía Córdoba Prieto.
En el corazón de la Sierra de la Almenara, frente al Mediterráneo, existe un territorio donde cada gota de agua cuenta una historia de vida. En un paisaje marcado por la aridez, tres pequeños cuerpos de agua se han convertido en refugios extraordinarios para la biodiversidad y en el punto de encuentro entre la ciencia, la conservación y la sociedad.
El Proyecto Chuecos, impulsado desde la Universidad de Murcia junto con entidades ambientales, instituciones y ciudadanía, representa una apuesta por una nueva forma de entender la conservación de los espacios de la Red Natura 2000: proteger la naturaleza con conocimiento científico, participación social y compromiso colectivo.
En un territorio integrado en la ZEPA Almenara–Moreras–Cabo Cope y el LIC Sierra de la Almenara, el proyecto ha permitido avanzar en el conocimiento de la biodiversidad, estudiar la función ecológica de pequeños cuerpos de agua mediterráneos y promover actuaciones de restauración, educación ambiental y ciencia ciudadana.
A través del seguimiento de fauna mediante fototrampeo, la observación de aves, el estudio de hábitats y la implicación de voluntarios, investigadores, estudiantes y organizaciones ambientales, Chuecos está demostrando que incluso los ecosistemas más pequeños pueden desempeñar funciones esenciales para la supervivencia de numerosas especies.
Pero su verdadero valor va más allá de los resultados científicos. Chuecos está convirtiendo la conservación en una experiencia compartida. Personas de diferentes edades y procedencias participan en jornadas de restauración ecológica, actividades educativas, encuentros científicos y acciones de seguimiento de la biodiversidad, construyendo un vínculo duradero entre la sociedad y su patrimonio natural.
El proyecto también reivindica la importancia de conservar los pequeños refugios de agua en un contexto de cambio climático, escasez hídrica y transformación del paisaje mediterráneo. Su experiencia ofrece aprendizajes que pueden trasladarse a otros territorios europeos de la Red Natura 2000.
Inspirado en el legado ambiental de Domingo Jiménez Beltrán, Chuecos propone una visión de futuro en la que la investigación, la educación, la participación y la gestión colaborativa convergen para garantizar la conservación del patrimonio natural.
Porque proteger un espacio natural no consiste únicamente en conservar sus especies y hábitats. Consiste también en conseguir que una comunidad los conozca, los valore y decida comprometerse con su futuro.
Chuecos demuestra que los grandes cambios para la conservación pueden comenzar en lugares pequeños. A veces, basta una gota de agua para reunir toda una comunidad alrededor de la vida.
PROYECTO CHUECOS: AGUA, AVES Y MEMORIA EN EL LEGADO DE DOMINGO JIMÉNEZ BELTRÁN
Panorámica de la Casona y el catillo de Chuecos. Foto: Lucía Córdoba Prieto.
En la Región de Murcia, una de las zonas con mayor déficit hídrico de Europa, la finca Castillo de Chuecos se ha consolidado como un refugio esencial para la biodiversidad mediterránea y un modelo emergente de gestión ecológica. Este proceso fue inicialmente impulsado por Domingo Jiménez Beltrán, primer director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente, quien junto con varios otros socios adquirió la finca y consagró los últimos años de su vida a convertir este enclave natural en un verdadero "faro de sostenibilidad en el Mediterráneo". Su visión integraba la investigación, la educación ambiental, la participación ciudadana y la promoción de prácticas sostenibles como la agricultura regenerativa.
Ubicada en la Sierra de la Almenara (Águilas, Murcia), esta finca de 488 hectáreas forma parte de la Red Natura 2000, dentro de la ZEPA ES0000261 Almenara, Moreras y Cabo Cope y el LIC ES6200035 Sierra de la Almenara. Situada en el corazón de la llamada "Huerta de Europa” -denominación engañosa por la que la agroindustria se apropia del nombre del casi extinguido regadío tradicional de la Vega del Segura-, se erige como un auténtico hotspot de biodiversidad, un refugio en un territorio con agresivas transformaciones agrícolas y urbanísticas.
Más allá de las figuras legales de protección, Chuecos guarda un rico patrimonio biológico y cultural que ha sido objeto de estudio por parte de distintas universidades, como la Universidad Miguel Hernández de Elche, la Universidad Politécnica de Cartagena y la
Universidad de Murcia, además de otras entidades coordinadas en su momento por la ya desaparecida Fundación Castillo de Chuecos, creada por el propio Domingo. En 2025 se ha culminado la compra de la finca por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, con lo que se asegura su conservación como patrimonio público.
Tras años de lucha por conservar este valioso enclave, mantener vivo el legado de Jiménez Beltrán se ha convertido en una responsabilidad colectiva. Su pasión por este territorio y su inquebrantable compromiso con la sostenibilidad marcaron a quienes lo conocieron. En respuesta a esta inspiración, surgió desde el grupo de investigación E065-03 Ecosistemas Mediterráneos (ECOMED) de la Universidad de Murcia el "Proyecto Chuecos", una iniciativa científica centrada en el estudio de los ecosistemas terrestres, la participación ciudadana como herramienta de concienciación ambiental y la promoción del ecoturismo ornitológico como estrategia de gestión socioeconómica.
Domingo Jiménez Beltrán y la charca artificial de la Finca Castillo de Chuecos
Voluntarios de la jornada "La Minga de Chuecos. "Foto: Jerónimo Molero Doval.
Escrito por: Lucía Córdoba Prieto

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